Álvaro Ramos: Crónica Transgrancanaria 2022

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Tras el descanso que hicimos en noviembre, mi entrenador Asier Labairu, y yo empezamos a planificar la temporada 2022,que empezaría con esta gran carrera de 62 kilómetros.

Fuimos preparándola con mucha calma y cabeza (frenando a la piernas) para llegar a la línea de salida lo mejor posible. Diciembre, enero y febrero fueron meses de horas ,muchos kilómetros, bici, gimnasio, etc. 

En Febrero ya empezó la parte más específica para entrenar aquellas cosas que nos íbamos a encontrar: calor (sesiones de sauna) bajadas muy largas , ritmos de carrera altos, estrategias de alimentación, etc. 

Llegó el día 5 de marzo: confianza en el trabajo hecho y los nervios normales en una carrera como esta. 

Material preparado para un día de meteo muy variable: chubasquero, camiseta térmica y guantes para las primeras horas de carrera con mucho frío, y ropa corta transpirable, pensando en que a lo largo de la carrera podría cambiar y pasar calor.


 

En mis pies, las Salomon S Lab Ultra, zapatillas perfectas para estas distancias, cómodas, con la suficiente amortiguación para estos kilómetros, y reactivas si quieres apretar en carrera.  

 

Salimos de Artenara con mucha lluvia, frío y viento; todo lo que no te esperas en Canarias. Desde el inicio me coloqué en el grupo de corredores delantero, pero sabiendo que tenía que hacer mi carrera según lo planeado. Por ello, pasaban los primeros kilómetros y estaba dentro de los 10 primeros sin preocuparme por lo que estuviera pasando delante. En esa primera parte me iba moviendo entre los puestos 5*, 6*, 7*, 8* , pero no le daba importancia. Las primeras 3 horas tuve que cuidar el tema de la  ropa para no quedarme frío pero también oxigenar el cuerpo cuando se notaba más calor. 

Una vez pasada la zona del Roque Nublo, nos lanzamos y se empezaba a ver la luz. Fuera chubasquero, las sensaciones  eran muy buenas. Trataba de ir concentrado y cuidando mucho la alimentación e hidratación. En este punto tuve que pasar a muchos corredor@s de la maratón y en ocasiones era muy incómodo, para mí y para ellos. En el kilómetro 30 tuve una caída en una bajada y me dí un golpe muy fuerte en el brazo. Me levanté, notaba dolor, pero podía correr. Paré para avituallar y quitarme una camiseta interior corta. Ahí debía ir 7* u 8*, aún quedaba mucho y el plan era guardar una bala para el final. En la última subida larga, pude ver a dos corredores de la Advanced, mantuve  mi ritmo, que era bueno en ese kilómetro 47 y alcancé a Daniel (vencedor de la pasada edición) . Empezaba la bajada y el temido barranco. Aquí había dos claves: piernas fuertes y agua para llevarlo mejor. Este es un tramo muy incómodo y costó hacerlo, la verdad. Terminado el barranco, kilometro 60, salimos a una pista y a lo lejos podía ver a Joaquín, muy a lo lejos. En ese momento el cuerpo muy cansado se conformaba con esa 7* posición, pero mi cabeza me pedía un último esfuerzo, al menos intentarlo. Ritmo alto en el tramo final y me iba acercando a Joaquín. Él miraba hacia atrás viendo que yo le iba recortando. Eso me daba fuerzas porque veía que ese último esfuerzo había valido la pena, para colocarme 6* finalmente. 

Encaré la alfombra azul cansado y satisfecho por el trabajo hecho y también arropado por los aplausos de la gente que estaba en meta.